El talentoso guitarrista y compositor argentino Gustavo Mozzi se encuentra finalizando una obra camarística que transita por géneros rioplatenses y que será presentada por el Ensamble Pierrot Lunaire en diciembre próximo en la capital austríaca.
La obra, escrita para quinteto de cuerdas, piano, flauta, fagot y clarinete, se abre con una milonga urbana, continúa con un valsecito criollo y cierra con una milonga sureña. Junto con otras cuatro composiciones breves de Mozzi (“Camino de casuarinas”, “Botánica”, “Zig zag” y “La noche sin rumbo”), escritas para esta ocasión, la obra de cámara pasará además a integrar el repertorio estable del Ensamble, agrupación vienesa de música clásica que se dedica fundamentalmente a la difusión de las obras del compositor Arnold Schoenberg y sus discípulos. “Las obras tienen una fuerte impronta rioplatense; en ese sentido, el mayor desafío estará dado por el tratamiento rítmico que podamos ir elaborando los músicos del ensamble y yo”, comentó Mozzi. El guitarrista agregó que “hay determinadas cuestiones que sólo pueden aprehenderse escuchándolas; hay aspectos que tienen que ver con acentuaciones, con balances, con el swing de estas músicas rioplatenses que sólo se pueden resolver metiéndose en esta música y escuchándola”. En un intento por disipar estas dificultades, Mozzi y el ensamble crearon un método de trabajo a través del cual el guitarrista les envía las partituras juntamente con ejemplos rítmicos, grabados por percusionistas locales, para que ellos puedan ir develando la tímbrica de la música de acá. Al mismo tiempo, el ensamble le devuelve a Mozzi grabaciones de los ensayos y éste va realizando pequeñas correcciones para que la ejecución conserve el aire y el sabor de la música rioplatense. “De cualquier modo –señaló Mozzi- estos espejos hacen también a la evolución de los propios géneros. Este abordaje que músicos vieneses hacen de música rioplantense va a ser enriquecedor tanto para mí como para ellos”. En realidad – confesó el músico -, me seduce esta posibilidad de insertarme en el diálogo que queda establecido entre mi escritura y las versiones que me van mandando”.

La particular importancia que Mozzi dedica a las cuestiones rítmicas se relaciona con su convencimiento de que “en definitiva es la rítmica la que establece el límite entre un género y otro; los aspectos melódicos o armónicos pueden atravesar distintos géneros pero el aspecto rítmico es lo que los define”. Otra particularidad que atrae a Mozzi de esta obra es que músicos vieneses, especialistas en vals, interpreten un vals criollo – que compone el segundo movimiento de la obra – “que tiene un matiz, un aire y un fraseo totalmente diferentes del vals clásico”. Al mismo tiempo que encara este trabajo, Mozzi, quien desde mediados de 2001 se desempeña como director artístico de la Dirección Buenos Aires Música, dependiente de la Secretaría de Cultura porteña, se encuentra próximo a grabar su tercer disco, que estará concluido para fines de este año y que presentará en vivo a comienzos de 2003.

Crónica, 2 septembre 2002